
Dile con decisión a Dios:
“Señor, no voy a cargar más con este peso, lo libero para ti y confío en que tú estás en control y tienes algo mejor para mí”.
Cuando haces esto, sucede algo increíble. Dios comienza a mover las circunstancias a tu alrededor, a darte nuevas oportunidades, nuevas relaciones y fuerzas. Comienza a abrir puertas que antes estaban cerradas y a restaurar áreas de tu vida que estaban quebradas. Te lleva a un nuevo nivel de fe, paz y alegría.
Descubre más desde Breves historias de mi andar
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
