Malabarista

¿Te ha pasado que cuando ves a un gran malabarista, lo admiras?

Solemos admirar al que logra lo que uno no puede.

Y quizá, esta experiencia, desde los ojos de un psicoterapeuta, sea porque vemos el reto de nuestra vida real frente a nosotros. Solo que el malabarista usa pelotas o pinos, elementos en que proyectamos los de nuestra vida: nuestras finanzas personales, nuestra vida de relación, pareja, amigos, compañeros de trabajo, el cuidado de los hijos, nuestra salud, nuestra paz interior, el cultivo de nuestro intelecto, nuestra vida espiritual.

A ver… que no se caiga ninguno. Y dales vuelta en justa medida y velocidad en tu vida de perfecto equilibrio.

Porque, a la luz de la experiencia, si se te cae uno, suelen venirse abajo todos y hay que volver a empezar.

¿Qué sientes con esta interpretación de la admiración a un gran malabarista?

Y, precisamente por eso, con inteligencia, uno va prefiriendo hacer su vida más sencilla, «menos pelotas», para así poder lograr los malabares y que no se caigan (tanto). El éxito de optar por una vida minimalista y vivir cada vez más sencillo, creo que va por ahí.

En época de Jesucristo (no quiero ningunear al Señor… ¡válgame Dios!… pero…), no había que pagar luz, gas, agua, teléfono, celular, colegiaturas, seguro de gastos médicos, etc. Así, decir que el Señor proveerá y no preocuparse, y que veamos cómo los pájaros no se preocupan por lo que comerán y que entonces si Dios trata así a los pájaros, qué no hará por nosotros sus hijos, los hombres. Sí, caray, pero en aquella época, los hombres vivían casi como pájaros. Manejaban pocas bolas. Quizá una sola. Así te la creo mas. Pero Jesucristo debería darse una vuelta hoy en día y echarse otro discurso, pero con las condiciones de la economía actual y de la vida en sociedad de hoy. Yo creo que se venderían las entradas más rápido que Bad Bunny. O, bueno… ¿será?

Quién sabe.

Ya te digo, quizá el secreto que saco de esta momentánea cavilación sea usar menos pelotas, idealmente solo dos. Así, hacer los malabares de la vida serían mucho más manejables.

¿Qué posesiones tenía Jesucristo? Nada. Creo solo la ropa que traía puesta y ya. ¡Y ya! Creo que ni una bola, ni un pinito. Así, solo caminar y caminar, en paz, comiendo poquitito, y sanando gente. ¡Qué estrategia generadora de tanta paz!

La mercadotecnia y la presión social de hoy, te presionarán a tener varias pelotas y pinos. Quizá hasta montado en un monociclo al mismo tiempo y con un hula-hula girando en tu cintura.

Ya sabes a lo que te atienes.

Siembras depresión y frustración mediante la «posesión de varias cosas». Porque, a más cosas, a más pelotas y pinos, más seguramente se te caerán.

Cavilando frente al mar.

¡Emoción por existir!

Alejandro Ariza Zárate

Próxima conferencia en vivo, presencial, en la CDMX

¡Toda la información haciendo clic en la imagen!


Descubre más desde Breves historias de mi andar

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Avatar de Desconocido

Autor: Alejandro Ariza Z.

Todo acerca de mí en: www.AlejandroArizaZ.com

Deja un comentario