Cuidado con la sutil inconsciencia diaria.

Hace unos momentos llegó un vídeo a mí en el que la confrontación con una sutil inconciencia diaria es enorme, por eso quiero compartirlo contigo. De esos momentos donde no sabes que es peor, si lo sutil, la inconciencia, o lo diario.

Me encuentro en la ciudad de Cancún ya que vine a unas conferencias en materia de liderazgo, y reflexionando acerca de la trascendencia de la información para lograr cambios, algo que he comentado ampliamente en varias de mis conferencias, remonta en importancia el tema de cómo podemos dañar nuestra salud mediante el uso de tóxicos que untamos en nuestro cuerpo todos los días, siendo este un tema del que muy poco se habla. Y si de algo se habla poco, se sabe poco, y de esa manera se puede hacer poco para solucionar. Sirva este vídeo para incrementar nuestra conciencia y combatir lo que he llamado una sutil inconciencia diaria. Luego, déjame compartirte que desde hace tiempo he encontrado una marca de productos que a mí en lo personal me ha cambiado la vida por cómo he dejado de intoxicarme así como a mi familia y amigos. Si te interesa saber al respecto con gusto me puedes escribir en la liga debajo del vídeo. Mira este video haciendo clic aquí, regálate ocho minutos:

LA HISTORIA DE LOS COSMÉTICOS

Haciendo clic acá, CONTACTO CON ARIZA, podrás escribirme para compartirte lo que encontré como una viable solución a esta sutil inconsciencia, productos sin tóxicos.

Saber compromete.

–Alejandro.

Inercia.

A lo largo de los años he notado que cuando se tiene un problema suele venir acompañado con –casi su lógica– ansiedad, angustia y desesperación. Pero algo interesante es que a menudo, cuando al fin logramos resolver el problema, lo que desaparece es el problema pero no necesariamente la ansiedad. He notado que las emociones tienen inercia.

El diccionario de la Real Academia de la lengua española define inercia como: Incapacidad que tienen los cuerpos de modificar por sí mismos el estado de reposo o movimiento en que se encuentran. ¿No se oye tremendo eso de «incapacidad»? Imagínate haber tenido la capacidad de solucionar un problema pero no tener la capacidad de dejar de sentir angustia aún con el problema resuelto. Por ello debemos de poner atención no tan sólo a el reto de resolver el problema sino aprender a resolver la inercia de nuestras emociones.

Lo que mantiene a un cuerpo en reposo o movimiento es la fuerza o no que se le aplica. Bajo el breve análisis que estoy haciendo, entonces parece que la fuerza que mueve a nuestras emociones no fue el problema, porque éste se resolvió y a momentos la angustia persiste. ¿Te ha pasado que a momentos sientes ansiedad y no sabes por qué, incluso te sorprende que la sientas porque problema ya no tienes? Pues a eso me refiero. La pregunta sería: ¿Qué es lo que hace que la emoción siga? ¡El pensamiento… habituado a pensar en el problema! El problema puede haberse resuelto, haber desaparecido ya, pero nuestro pensamiento se habituó a pensar en él, consciente o inconscientemente.

Tenemos que aprender a resolver nuestra ansiedad a nivel de la fuerza que la mantiene, nuestro pensamiento. Sugiero lo siguiente:

  • Deliberadamente exponte a fuentes de información muy diferentes a lo que fue tu problema
  • Convive con personas que te inviten a pensar en temas diferentes a los que estás acostumbrado, convive con gente diferente a ti
  • Durante una temporada evita a personas que tienen el mismo problema que tuviste
  • Lee historias o novelas
  • Escucha música que irradien entusiasmo y fe en la vida
  • Ten paciencia

Un problema puede estar resuelto pero tu pensamiento acerca de él no. Por ello necesitamos aprender a trabajar al nivel donde se encuentra la fuerza que mueve nuestras emociones: nuestros pensamientos. Es un arte trabajar con nuestros pensamientos, de hecho, por grave que haya sido el problema, fue más fácil trabajar en su solución que en nuestros pensamientos con respecto al problema. Tenemos que romper con la inercia de nuestras emociones, y para ello necesitamos aplicar otra fuerza que detenga o mueva en sentido contrario nuestras emociones. Esa otra fuerza es otro pensamiento. De aquí lo valioso que es tener a un mentor, un maestro o un coach de vida, ir a terapia o tener la bendición de una amistad de mayor evolución espiritual y mucho más inteligente… ¡Y dedicar tiempo para conversar con esa persona poniéndole total atención!

Las palabras, que son la manifestación acústica de un pensamiento, resultarán ser la fuerza que podrá detener la inercia de nuestros pensamientos. Deseo que encuentres alguien que te haga tanto bien con sus palabras. Las palabrasson argumentos de vida que troquelan nuestras emociones.

¡Vive con entusiasmo!

–Alejandro Ariza.

No te acostumbres a la vida.

Recibí un mensaje de whatsapp y me sorprendió un hermoso texto en él. No venía firmado por nadie, y mis respetos para quien lo escribió. Quiero que este texto desfile en mis notas para leerlo diario. Te lo comparto:

“No te acostumbres a la Vida”

La vida está ahí, en ese momento que te pasó de noche porque te parecía común y ordinario.

Como cuando ibas a la Universidad y te quejabas de lo pesado que era la vida de estudiante y ahora ves que tus problemas de entonces no eran nada.

Como cuando tu hijo se sube encima de ti un domingo a las siete de la mañana y tú te molestas, pero cuando es adolescente, entonces extrañas que te busque al despertar.

La vida está ahí, en contemplar las estrellas y la luna sin importar si está llena o no. En ver las montañas o en subirlas cuando tienes la osadía de hacerlo.

Está en la posibilidad que hoy tienes de pensar y decidir.

En ese ir al trabajo del que a veces te quejas pero que cuando no lo tienes, entonces, lo añoras.

La vida está ahí cuando amaneces al lado de esa persona con la que elegiste estar.

Está en los domingos que pasas en familia y te parecen rutinarios, hasta que alguien de esos seres deja de estar y caes en la cuenta que nada ni nadie es eterno.

La vida está en esas noches eternas con los amigos queriendo arreglar el mundo. En esas horas en las que hablar, reír a carcajadas o sentirte escuchado cambiaron tu estado de ánimo y dejaste de ahogarte en un vaso de agua.

Está en los besos, en los abrazos y en las miradas que lo dicen todo sin decir nada.

La vida está ahí cuando cantas sin importar cómo te escuches y cuando bailas sin importar quién te ve.

Está en tus momentos a solas, cuando descansas, y cuando te ríes solo en complicidad contigo recordando algo que sucedió, o cuando te permites llorar, sentir y conectarte con tus emociones.

La vida está ahí en el sencillo acto de respirar, moverte, hablar…

He aprendido que la clave de disfrutar la vida está en que no esperemos mucho de ella o en darnos cuenta que lo “mucho” que tanto esperamos ya lo tenemos, pero nos falta notarlo. En notar que lo ordinario es lo más extraordinario que existe.

Aunque parece que vivir es una costumbre, una de las claves de la vida para en realidad disfrutarla, creo que es nunca acostumbrarnos a ella.

Por más compleja he injusta por momentos parezca la vianda….. aún así , vivir la vida ¡es un regalo de Dios maravilloso!

No hay más que de una sopa.

Hace unos días leía de una experta en finanzas afirmar: “No hay más que de dos sopas: o gastas menos o ganas más, para mejorar tus finanzas personales”. Y yo te quiero afirmar otra cosa… no, no hay de dos sopas. ¡Sólo hay una sopa! No hay más que de una sopa. Y esa sopa es gastar menos, mucho menos, y ganar más. No son dos pasos, no son dos estrategias, no es una u otra, es una solución donde hay que llevar a cabo las dos al mismo tiempo. Si de verdad quieres salir de problemas financieros, no basta con gastar menos, que eso ya es una maravilla, ¡necesitas, al mismo tiempo, hacer algo para ganar más!

Si crees que para mejorar tus finanzas basta con gastar menos, con apretarte el cinturón, con recortar gastor por aquí y por allá… pero no ganas más dinero al mismo tiempo… te garantizo que va a ser muy frustrante tener que modificar tanto tu estilo de vida para salir de un problema financiero. Eso por un lado, y por otro, va a ser tardadísimo. Y mientras más tardes en solucionar un problema económico, más dolor y frustración acumularas abriendo la posibilidad de volver a caer.

Sin embargo, si además de recortar gastos supérfluos, haces algo para ganar más dinero, entonces todo mejorará más velozmente y será muy motivante estar trabajando en la solución a tus problemas. Necesitas abrir tu mente y corazón a nuevas estrategias para ganar más dinero (implicará que doblegues tu ego), tienes que escuchar a quien te presente un negocio que puedas hacer en tu tiempo libre, tienes que estar abierto a vender bienes que tienes o atreverte a inventar rifas, tienes que invertir en conocimiento que te enseñe a ahorrar e invertir lo que puedas incluso en momentos de crisis (¡se puede!, no más hay que saber cómo), tienes que aprender a llevar un registro de tus gastos para que te admires de la cantidad de gastos hormiga donde se te está yendo el dinero sin darte cuenta y corrijas de inmediato, tienes que cambiar hábitos de vida. Tienes que cambiar de amistades, por lo menos una temporada. Tienes que aprender a saber gastar.

No quería dejar pasar más tiempo sin decirte esto, no hay más que de una sopa para solucionar problemas financieros. Acércate y pregúntale a quien tú creas que te puede ayudar, pero actúa ya. El tiempo vuela. Lo que te garantizo es que sí, estén tus problemas como estén, tienen solución.

¡Emoción por exisitr!

–Alejandro Ariza.

Si te duele lo cuidas.

Ayer fui a comprar un café que me encanta. Al momento de pagar, casi en automático iba a sacar una tarjeta de crédito, un hábito que tengo para comprar desde hace más de 25 años. Sin embargo, por una Nueva Conciencia financiera, me detuve incluso mientras mis manos tocaban el plástico del crédito y segundos después moví mis dedos menos de un centímetro en mi cartera para mejor optar por mi tarjeta de débito (aquí he de confesar que por primera vez en toda mi vida, traigo una tarjeta de débito en mi cartera apenas desde hace cinco meses. ¡Nunca antes en toda mi vida traía ni usaba tarjetas de débito!). Ahí noté cómo me tardé más en sacarla para pagar. Se trataba de dinero mío, no prestado. En el instante en que pagara, en ese mismo instante yo vería cómo se esfuma mi dinero de mi cuenta bancaria, en el acto. Mi mente empezó a hacer cuentas. ¡Lo que nunca hacía usando una tarjeta de crédito!

Cuando se paga con dinero prestado no duele, aunque se pague usando dinero propio después, y quizá con mucho dolor.

ArizaTip de educación financiera: nos endeudamos fácilmente si no nos duele instantáneamente el gasto porque usamos dinero prestado. Nuestras emociones no se trastocan en sus variantes de preocupación, angustia, ansiedad o tristeza si usamos dinero de otro para comprar algo para nosotros. Claramente sentimos como nuestro dinero no se toca, aún comprando no disminuye su cantidad… en ese momento. ¡Ay caray! Y es que así somos los humanos en etapas primitivas de nuestra conciencia, actuamos por placer instantáneo o a corto plazo sin detenernos a pensar en lo más mínimo en el largo plazo.

Usando dinero prestado, tarde o temprano tendremos que pagar usando nuestro dinero al prestamista, llámese banco, entiendase a la tarjeta de crédito. Y para colmo del colmo, si no pagamos mes tras mes el total de lo que nos cobra nuestra tarjeta de crédito, empezamos a pagar intereses altísimos, y si dejamos pasar los meses sin pagar el total, ahora pagamos intereses sobre los intereses sobre los intereses…, así, lo que compramos con nuestro dinero… ¡nos salió mucho más caro que si lo hubieramos comprado con nuestro dinero… desde un principio! Qué tonto absurdo cuando se entiende, ¿verdad?

¿Quieres mejorar tus finanzas personales? Deja de usar las tarjetas de crédito y usa exclusivamente tu tarjeta de débito. Notarás cómo, misteriosa y mágicamente, tendrás otra relación con tu dinero donde lo apreciarás y valorarás mucho más, le pensarás más para gastar, cuidarás más tu dinero, se te aparecerán imágenes en tu mente del trabajo que te cuesta ganar ese dinero, ese que estás a punto de gastar y lo cuidarmás más, lo respetarás más, lo honrarás más… ¡así tendrás más dinero! (porque empiezas a dejar de ser “gastalón” y empezarás a saber con exactitud en qué se te va el dinero, ¡es increíble lo que sucede cuando descubres con total objetividad en qué gastas, cuando llevas un registro, como en la app que enseño en mi webinar).

¡Rompe con el hábito de usar dinero prestado! Usa sólo tu dinero. ¿Cómo? Así, sencillamente dándote cuenta, como cuenta te puedes dar al leer esta reflexión. Levántate, saca de tu cartera las tarjetas de crédito, guárdalas en un lugar seguro y no muy accesible para ti. Y trae contigo exclusivamente una tarjeta de débito. Ex-clu-si-va-mente. Verás que si sales a la calle, al principio te sientes como… desprotegido, pero luego de unos días, te sientes protegido… por tu capacidad real. Vivir en tu realidad, dentro de tus límites, te hace libre, en lo inmediato así como a mediano y largo plazo. ¡Inténtalo!

¿Otro ArizaTip? Si has acumulado bastante dinero, disponible en tu tarjeta de débito… ¡ponte un límite incluso ahí! Y no te lo pongas mentalmente. ¡Pon un límite a la capacidad de la tarjeta de débito! ¿Cómo? Puedes hablar a tu banco a ponerlo o, más fácil, puedes abrir una caja chica en una casa de bolsa y el excedente pasarlo a esa otra institución, al fin, puedes disponer de tu dinero de inmediato si lo retiras antes de la 1:00 pm de lunes a viernes. Lo tienes diponible, pero no tan de inmediato como siempre tenerlo en tu cuenta corriente. ¡No sabes qué util es! Además, la manera en que yo uso este sistema es incluso mediante una app en mi iPhone donde con un clic podría traspasar el dinero si lo necesitara. Pero ese “sencillo” paso hace que esté consciente de límites automipuestos. ¿Quieres saber cómo se hace, o qué app es o más al respecto? Estudia mi webinar.

¿Te gustaría saber más de cómo mejorar tu vida en este delicado tema de las finanzas personales? Ahora mismo puedes estudiar un webinar de tres horas y media en el que te hago un resumen de más de seis meses de mi estudio y transformación en el tema. No te imaginas cuánto mi vida ha cambiado para bien en tan poco tiempo. ¡Si yo hubiera sabido esto antes! Que no te pase. Haz clic aquí y aprovecha tan valioso resumen de vida: Webinar Ahorra e Invierte con Alejandro Ariza.

Vive dentro de tus límites. En ese espacio hay paz, mucha paz.

¡Emoción por Existir!

–Alejandro Ariza.

Haz tu súper comprando por Internet

Iba a titular esta entrada como: “ArizaTip para mejorar tu economía”, o “Ahorre viviendo en la era actual”, o algo así, y es que no tengo las palabras suficientes para dramatizar el enorme beneficio de este gran e inteligente acto de la vida actual: comprar tu súper en línea.

Esta recomendación es para todo el mundo, pero fundamentalmente para quienes tienen algo más importante que hacer que ir al súper. Lo digo con todo respeto, porque sé que hay gente que dentro de sus actividades y hasta dentro de su entretenimiento y convivencia, está el hecho de ir al súper. Habemos otras personas que tenemos otras actividades y comprar en línea nos permite continuar con esas otras sin distraer el valiosísimo tiempo para ellas. ¿Por que te insisto tanto en que adquieras este extraordinario hábito, propio de una Nueva Conciencia? Aquí las ventajas que experimento:

  • El envío cuesta sólo 35 pesos en promedio, y a cambio me ahorro la gasolina (tema tan citado en estos días) deusarmiautoparairhaciaelsúper, me ahorro el precio del estacionamiento para guardar mi auto en el estacionamiento del súper, y me ahorro el estrés de salir a las calles de México. Me ahorro hasta el Uber que algunas veces tomo y me ahorré hasta el sueldo de el asistente que se encargaba de hacerme el súper en alguna ocasión.
  • Ahorro enormes cantidades de dinero al no comprar esas cosas que se antojan y “se te aparecen” al ir físicamente al súper. En línea también se te aparecen algunas cosas, pero no se antojan tanto o nada. No salgo del impacto de que cada vez que iba al super físicamente, en promedio pagaba 2,900 pesos, y en línea en promedio 1,450 pesos… ¡comprando lo mismo que necesitaba!…, sin caer en lo que se me aparecía.
  • Ayer eran las 11:40 pm cuando estaba acostado en mi cama… haciendo el súper. ¡Así de cómodo! Y con unos simples clics elegí la lista de las cosas que realmente necesitaba y programé que me las enviaran este sábado entre 9 am y 10 am. Acto seguido, me puse a leer y estudiar un rato y me dormí. Compré tanto en Superama como en Chedraui. Para colmo, otros productos que no son comida, los compro en otra tienda en línea, Melaleuca, donde ya es lo que le sigue de impresionante, la única tienda que te regresa dinero por comprar ahí, le llaman “bonos de lealtad”, y además te paga enormes cantidades de dinero a ti como cliente tan solo por recomendar la marca. Me impresiona tanto que la gente no conozca o no opte por esta bendición (clic aquí si quieres conocer).
  • Hoy amanecí y a las 8:23 am, y ¡ya se estaba abriendo la puerta de mi hogar porque ya estaba llegando mi súper!, todo lo que pedí y en perfecto estado. Se acomodó en mis alacenas y para cuando estaba tomando el café, ya estaba todo en su lugar. No cargas absolutamente nada como cuando vas al súper físicamente, ni del súper al auto, ni del auto a tu casa. ¡Tan mágico! Me imagino que es algo así como lo que se sentiría el estilo de compra en Howagarts, unos pases mágicos (clics en tu computadora) y de repente se aparece el súper ya acomodado en tu alacena sin que tú hagas nada…, nada de esas cosas, porque mientras puedes estar haciendo actividades mucho más importantes para ti.

Esta mañana, un poco más tarde, estaba produciendo un video, concentrado trabajando, y llegó mi súper de la otra tienda. Pensaba: “Qué maravilla que me puedo concentrar en trabajar haciendo lo que más me gusta y se aparece el súper de repente ya en la casa”. De verdad… ¡haz el súper comprando en Internet! Es una maravilla que si no la haz vivido, no puedes entender la tremenda ventaja que se vive.

Si eres de las personas que piensa: “Ay no, qué miedo, qué riesgo usar mi tarjeta…”, uf…, admirable que estés leyendo esto aquí. Todavía te falta mucho por conocer, mucho por crecer, mucho por entender de que hoy, incluso es más seguro el uso de una tarjeta que el dinero en efectivo. O peor aún, que no sepas que hasta pagando en efectivo se puede hacer el súper por Internet si así lo programas. En fin, cada quien lo que puede hacer en virtud de lo que conoce.

Sabes que la misión de mi vida es “Ayudar al ser humano a sentirse extraordinariamente bien”, y aunque este blog no sea de mis columnas más serias sino de mis reflexiones de la vida cotidiana, no puedo dejar mi mision de lado nunca. Por eso te lo estoy recomendando. Ahora bien, también respeto que muchas personas prefieren ir al súper para poder tener un tiempo donde se escapen de convivir con la pareja que tienen y con la que ya no soportan estar… hay casos, hay casos. Obvio, en esos casos, mi misión de ayuderte a sentirte extraordinariamente bien es recomendare que vayas al súper que queda más lejos de tu casa, incluso puedes encontrar rebajas en alguno que quede en otro estado. 😉

Lo que hoy quiero recomendarte es que no te pierdas de la experiencia. Si no la has tenido, pruébala, experiméntala y compara. Le encontrarás mucho sentido si tienes otras cosas que juzgues como más importantes por hacer.

Por mis muy particulares condiciones de vida, durante años me apoyé en mi personal para estas cosas, algún extraordinario asistente que se encargaba de estos menesteres. También era mágico…, pero descubres que hasta tus asistente puede dedicarse a algo mucho más valioso sin que ni ellos ni tú vayamos al súper. Haz tu súper comprando por Internet. Hoy en día el valor del tiempo, de la paz y del dinero están cada vez mejor cotizados.

Bueno, ya me voy a tomar otro exquisito café…

Saludos.

–Alejandro.

Lo que le hace falta a los mexicanos es entender el concepto de “juntos” para una vida mejor.

Hace un momento llegó a mi una columna del diario “El Norte” hecha por el presidente del Consejo del Tecnológico de Monterrey, afamada institución educativa, José Antonio Fernández, también presidente del Consejo de Administración de FEMSA, en donde me llamó poderosamente la atención que comentara, frente a los hechos que se están sucediendo en el mundo actual, en esta “modernidad líquida” (término que simboliza cómo lo que se creía desde hace tiempo sólido, con sorpresa empieza a dejar de serlo), algo de lo que yo mismo vengo hablando en mis más recientes presentaciones, la falta de conciencia del mexicano ante la oportunidad de hacer algo “juntos” para una vida mejor. Fernández escribió:

Lo que nos falta […] es la voluntad de generar valor económico y social no solamente para nosotros y quienes nos rodean, sino para la comunidad en general.
No hemos aprendido a ser colaborativos con la sociedad y esto es una condición absolutamente necesaria para asegurar que lo que tenemos frente a nosotros sea la extraordinaria oportunidad de ser partícipes de las gestación de un gran futuro para la humanidad.

Caray, José Antonio… si supieras que existen modelos que ya existen y que precisamente logran lo que tú propones. Yo ya impulso uno y he podido llevar bienestar integral a miles de familias mexicanas. Allá en Davos, en el Foro Económico Mundial, se deberían de llevar soluciones concretas y no solo reflexiones filosoficas propositivas. Éstas últimas son algo que aplaudo, pero necesitamos ir hacia algo mucho más concreto.

Yo he llegado a pensar, más bien, que lo que falta es voluntad para conocer, por la falta de humildad por aprender a conducirse por caminos de hábitos de consumo totalmente diferentes a los que nos han acostumbrado por tradición. Gracias a Dios, confío en una Nueva Conciencia, una que poco a poco va siendo conocida en beneficio de la humanidad.

Tú, querido lector, lee bien los comentarios de presidente del Consejo del TEC, son sincera invitación a quitarte prejuicios y a tener voluntad de cambio. Si quieres mejorar…, ¡te invito a mejorar! Solo necesitas la humildad por aprender y la disposición para adquirir el conocimiento, tu auténtica voluntad por mejorar tu vida y la de la gente que conoces. ¿Cómo empezar? Deseando conocer. ¡Preguntando qué hacer! Y preguntando a quienes tenemos opciones de mejora. Busca a quien te aporte ese conocimiento. Aquí, en mí, tienes una opción (haciendo clic aquí), pero conmigo o con cualquier otro líder de opinión, busca, busca hasta encontrar.

Cuestión de voluntad.

-Alejandro.

Uso de agenda.

Pasa el tiempo y cada vez me sorprendo más de la cantidad de gente que no conoce una «agenda» y no programa en calendario sus compromisos, ni mucho menos respeta su propio plan de actividades. El compromiso así, poca gente lo conoce. En notado que una gran cantidad de personas sienten, o creen, que una cita es suficiente con haber dicho sí y tenerla «en su mente», misma que no opera con retención ni seriedad alguna. Grave.

Yo soy de esas personas que cuando queda en hacer alguna llamada o asistir a alguna cita, en el momento en que estoy comprometiéndome, en ese mismo instante la estoy apuntando en mi calendario, programo dos alarmas, dos horas antes, una hora antes, escribo en la cita el motivo de ella, apunto referencias y objetivos. Todas las noches reviso mi calendario para ver qué actividades programe al día siguiente y estar consciente de lo que deberé hacer. Pongo alarmas, cumplo puntual a las citas. Todo este orden me ha generado una gran paz y productividad a mi vida, pero paradójicamente, que tan fácil se pierde esa paz cuando intentas tener una cita con quien no conoce este tipo de orden. En esta época, se me hace doblemente increíble que la gente no aproveche las bondades de la tecnología con la cual se puede incrementar nuestro compromiso mediante el inteligente uso de aplicaciones, calendario, agenda digital, etc.

Sugiero aprendas a usar tu agenda y tu calendario profesionalmente. Te convertirás en otra clase de persona.

Lo que no se apunta en el calendario, no se lleva a cabo. ¡Apunta en tu calendario para hacer!

Fin del comunicado.

Privilegio de la libertad.

Si tan sólo supieras que el ejercicio más pleno de tu entera libertad es lo que significa un compromiso, asumirías más un compromiso, precisamente por ser tan libre.

El ignorante, el inculto, cree que la libertad implica no hacer, o cambiar de postura cuando “se le pegue la gana», donde, por ejemplo, bajo su lógica, ello incluye que si “quedó formalmente” en asistir a alguna cita, en cualquier momento pueda desistir de ella incluso sin avisar a quienes le invitaron. Permíteme decirte que eso no es libertad, eso es libertinaje, el desenfreno de obra y palabra, la incapacidad para detenerse y mantenerse en la palabra dada, una evidentísima falta de educación, manifestación evidente de vulgaridad, enorme falta de clase, es cuando la gente se convierte en alguien de muy baja categoría. Es todo ello, menos libertad.

La libertad es el privilegio de comprometerse.

El compromiso es una oblicación contraída por elección plenamente libre. Sólo hasta que una persona conoce verdaderamente lo que es un compromiso es que se autofaculta para ejercer su verdadera libertad. Ahí la persona crece en categoría, avanza en dignidad. Precisamente por ser libre es que puedo elegir y así, asumir la responsabilidad de lo que implica mi decisión, el sublime acto de haber elegido dar mi palabra de honor y cumplirla precisamente para honrarla y así honrarme y con ello honrar a los partícipes del compromiso adquirido. ¡Así de sublime es alguien comprometido, alguien libre verdaderamente! Alguien cuyo nivel de persona ya se coloca en altísima calidad humana.

El hombre libre escucha con atención, valora y pondera lo que se le propone buscando un beneficio para sí y para los demás, luego, ejerce su libertad al elegir y con ello decide. Todo esto sucede dentro de sí, en el mundo de la no materia, en el pensamiento, en su espíritu, y empieza a manifestar en realidad física su elección libre mediante el uso de su lenguaje cuando articula palabra y la da, ¡expresando la resolución que tomó en su interior! ¡Dios! Es tan sublime entender lo que implicó dar la palabra… ¡es expresar tu compromiso! Es empezar a materializar la no materia. Es manifestar acústicamente un pensamiento, es hacer sonora una dimensión silente, no material, eso es expresar un compromiso y así, empezar el interludio que culminará con la materialización plena de tu intelecto, la sublime materialización de tu libertad: cumplir con la palabra dada, materializar la evidencia de tu promesa, actuar haciendo lo que se tenga que hacer para al fin estar ahí, donde se prometió estar, ya sea un lugar o una meta, es materializar evidentemente una idea, haciendo al fin materia lo que al principio fue un proceso intelectual por el ejercicio de la libertad, eligiendo. Esta es una soberbia manera en que el ser humano es capaz de crear materia a partir de la no materia. Es evidenciar nuestra parte divina, esa que en consonancia con el Creador… crea.

Sólo el que se compromete es libre. La persona libre crea.

Poca gente es libre. Muy poca. Poquísima.

Implica tanto, implica ser líder… ¡de sí mismo! Implica autogobernarse. Implica cumplirse a sí mismo. Si crees que eres alguien comprometido porque hacer lo que otra persona te ordenó, lamento decirte que no, eso no es un compromiso, eso es obedecer. El compromiso es cuando tú te ordenas y tú te obedeces a tí mismo. Es el ejercicio de tú libertad, no la de otro.

Cuando dichosamente dos o más personas libres se unen en un comprimoso (valga la redundancia) suceden asombrosas creaciones de magnitudes superiores a lo que cada uno pudo suponer. El compromiso es poderoso, o por decirlo con sinonimia: la libertad es poderosa. La libertad crea. La falta de libertad empantana tu existencia, es decir, la falta de compromiso estanca tu vida.

Observa tu vida. Observa si está estancada o si está floreciendo. Si eres sincero, alcanzarás a ver una relación directa con tu compromiso o falta de él. Sé fuerte y observa tu categoría como persona, y verás que también hay directa relación. ¿Quieres ver una señal de tu categoría? Observa la clase de personas a quienes atraes. La ley de semejanza es precisamente así, una ley. Atraes como espejos a gente de categoría semejante a la tuya. Usa esa información para seguir así o mejorar.

Espero estas líneas te ayuden a ser libre, a comprometerte felizmente.

¡Emoción por Existir!

–Alejandro Ariza.

Lo que te mantiene arriba.

Lo que te hace actuar es tu conciencia. Punto.

Pero la conciencia «se relaja» cuando no tiene acceso diario al conocimiento, que es lo que “la activa”, digamos. De aquí la enorme trascendencia de vivir diariamente inmerso en ese conocimiento que mantiene alerta tu conciencia y ésta, así, te sostiene en la actividad correcta.

Aléjate del conocimiento específico (ese que desubriste que te lleva arriba, que te hace bien) y de esa manera permitirás que entre diario a tu mente un conocimiento cualquiera, el que suceda por ahí y por allá, entonces tu conciencia se relaja…, pronto te encontrarás haciendo cualquier actividad, incluso llegando a hacer diariamente hasta esas que te generan daño a ti mismo. Sí, así de absurdo podemos ser los humanos.

Si te sueltas, te caes. Vivimos constantemente desafiando la gravedad.

Vuelve al conocimiento y tu conciencia te levantará.

Esto funciona así en el tema que sea.

¡Emoción por Existir!

–Alejandro Ariza.