A veces parece que la palabra «despertar» es motivante y reveladora. Pero no es así cuando son las 4:15 a. m.
Estaba dormido cuando, de repente, se me abre el ojo, como se suele decir.
Me extraña demasiado el insomnio de hoy, porque venía durmiendo maravillosamente bien por meses.
¿Algún cambio?
Sí.
Me he empezado a desvelar y, así, a modificar mis horarios de sueño que ya tenía establecidos. Este es un gran hallazgo. Llevaba meses acostándome puntual a una hora y eso me hacía levantarme, prácticamente, a la misma hora. Cuidar conscientemente los horarios de sueño es trascendental.
En fin, espero que sea cuestión de volver a disciplinarme en mis horarios.
«—En el fondo todos queremos lo mismo, no importa qué nos suceda… Buscamos el amor de unos padres. La compañía de unos amigos. La soledad elegida de conocernos a nosotros mismos. El abrazo al final de la pena. Y yo no soy distinto. No más tristeza, no más odio, no más explicaciones. —Su mirada ya estaba buscando mi figura incluso antes de abrir los ojos—. Deseo querer sabiendo que merezco el amor de la otra persona de vuelta. Deseo saber que lo merezco». —Milo Quifes. Ultravioleta.
El reto: lo que haces para merecer.
—Alejandro Ariza Z.
¡Quedan solo 3 lugares!
Espero puedas aprovechar y disfrutes de una clase magistral que he preparado de Teología para la vida actual, basada en mi libro «Sí».
Me encontré con un poema de William Bennett. Él dice que los valientes piensan en algo, y se preguntan: «¿Esta es la mejor manera de hacerlo?». Los cobardes, por su parte, siempre dicen: «No se puede hacer».
El poema:
El hombre que carece de todo placer
es aquel que dice: «No se puede hacer».
Se mantiene distante en su orgullo necio
y saluda cualquier aventura con desprecio.
Si tuviera el poder de borrar
toda la historia del humano andar,
no tendríamos radio, ni tampoco coches,
ni calles alumbradas por las noches,
ni telégrafo ni teléfono tendríamos.
El mundo dormiría si hubiera un depender
de los hombres que dicen: «No se puede hacer».
Aquí encuentro un secreto desde la primera frase: «…todo placer…». Si no disfrutas haciendo algo, siempre es recomendable que no lo hagas. Pero —aquí un gran «pero»—, si absoluta y necesariamente debes hacerlo (sea lo que sea), conviértelo en una experiencia tan agradable y profunda como te sea posible. Si somos sinceros, hasta la tarea más «pesada» podemos transformarla en algo agradable, si la reenfocamos, si decidimos darle otro significado, si disfrutamos de la compañía, dado el caso. En fin, hay maneras.
ArizaTip: El placer de la emoción es propulsión.
Cavilación de momento.
¡Emoción por existir!
Alejandro Ariza Zárate
Próxima conferencia en vivo, presencial, en la CDMX
¿Te ha pasado que cuando ves a un gran malabarista, lo admiras?
Solemos admirar al que logra lo que uno no puede.
Y quizá, esta experiencia, desde los ojos de un psicoterapeuta, sea porque vemos el reto de nuestra vida real frente a nosotros. Solo que el malabarista usa pelotas o pinos, elementos en que proyectamos los de nuestra vida: nuestras finanzas personales, nuestra vida de relación, pareja, amigos, compañeros de trabajo, el cuidado de los hijos, nuestra salud, nuestra paz interior, el cultivo de nuestro intelecto, nuestra vida espiritual.
A ver… que no se caiga ninguno. Y dales vuelta en justa medida y velocidad en tu vida de perfecto equilibrio.
Porque, a la luz de la experiencia, si se te cae uno, suelen venirse abajo todos y hay que volver a empezar.
¿Qué sientes con esta interpretación de la admiración a un gran malabarista?
Y, precisamente por eso, con inteligencia, uno va prefiriendo hacer su vida más sencilla, «menos pelotas», para así poder lograr los malabares y que no se caigan (tanto). El éxito de optar por una vida minimalista y vivir cada vez más sencillo, creo que va por ahí.
En época de Jesucristo (no quiero ningunear al Señor… ¡válgame Dios!… pero…), no había que pagar luz, gas, agua, teléfono, celular, colegiaturas, seguro de gastos médicos, etc. Así, decir que el Señor proveerá y no preocuparse, y que veamos cómo los pájaros no se preocupan por lo que comerán y que entonces si Dios trata así a los pájaros, qué no hará por nosotros sus hijos, los hombres. Sí, caray, pero en aquella época, los hombres vivían casi como pájaros. Manejaban pocas bolas. Quizá una sola. Así te la creo mas. Pero Jesucristo debería darse una vuelta hoy en día y echarse otro discurso, pero con las condiciones de la economía actual y de la vida en sociedad de hoy. Yo creo que se venderían las entradas más rápido que Bad Bunny. O, bueno… ¿será?
Quién sabe.
Ya te digo, quizá el secreto que saco de esta momentánea cavilación sea usar menos pelotas, idealmente solo dos. Así, hacer los malabares de la vida serían mucho más manejables.
¿Qué posesiones tenía Jesucristo? Nada. Creo solo la ropa que traía puesta y ya. ¡Y ya! Creo que ni una bola, ni un pinito. Así, solo caminar y caminar, en paz, comiendo poquitito, y sanando gente. ¡Qué estrategia generadora de tanta paz!
La mercadotecnia y la presión social de hoy, te presionarán a tener varias pelotas y pinos. Quizá hasta montado en un monociclo al mismo tiempo y con un hula-hula girando en tu cintura.
Ya sabes a lo que te atienes.
Siembras depresión y frustración mediante la «posesión de varias cosas». Porque, a más cosas, a más pelotas y pinos, más seguramente se te caerán.
Cavilando frente al mar.
¡Emoción por existir!
Alejandro Ariza Zárate
Próxima conferencia en vivo, presencial, en la CDMX
De alguna manera llegó a mí el contenido de un cuaderno titulado «Formas de escritura» que tal parece que perteneció a George Washigton, cuando tenía 14 años de edad. Data aproximadamente de 1745.
De puño y letra de este prócer, se leen cimientos de una sólida educación.
¡Qué maravilloso es convivir con alguien muy educado, de fineza y extraordinario trato humano! Y eso… se aprende.
En una parte del cuaderno, apuntó 110 «normas de urbanidad y conversación». Parece que las apuntó ahí, cuando estudiaba un trabajo francés más antiguo que las contenía, quizá de 1664. Y tal parece que era un texto escrito por «familias».
Luego de lo que he atestiguado en el comportamiento de una gran cantidad de personas en nuestra era, muchos ejemplos en pleno 2025, no dejó de sorprenderme en gran medida cómo pueden ser deliciosamente aplicables al código moderno de la conducta actual y que, tanta falta hace que las sepan gran cantidad de personas.
En este otro blog que tengo, de entradas breves, ArizaTips, quiero compartirte, para empezar, solo cinco de las 54 normas que tanto admiraba el primer presidente de los EE. UU.:
Cada acto realizado en compañía, debe de trasuntar respeto por los presentes.
En presencia de otros, no hables en voz baja, ni tamborilees con los dedos ni los pies.
No hables cuando otros hablan; no permanezcas sentado cuando otros están de pie; no camines cuando otros se detengan.
No des la espalda a los demás, y menos cuando hablas.
No seas lisonjero, ni bromees con nadie que no esté de ánimo para bromas.
Con todo respeto, este tipo de conocimiento se tiene que aprender. Convencionalmente, en casa, los padres son los maestros. Y si ellos no tienen el conocimiento, es muy fácil y sin gran éxito «endosarle» la responsabilidad a una escuela.
Ser una persona educada, de buenos modales y trato fino no es solo una muestra de cortesía, sino una expresión profunda de respeto por uno mismo y por los demás. La elegancia en el comportamiento trasciende modas y épocas, dejando una huella imborrable en quienes nos rodean y generando placer por convivir. En un mundo donde la prisa y la rudeza se han vuelto comunes, la amabilidad y la educación se convierten en virtudes raras y poderosas y, por lo mismo, capaces de abrir puertas, suavizar tensiones y elevar cualquier encuentro humano a un nivel más digno y significativo.
Seguramente, ya estarás pensando a quién reenviarle esta entrada. Nos ayudaríamos mucho.
Pronto iré compartiendo más. Me gusta el tema y observo gran necesidad en nuestra sociedad. ¿O no?
Alejandro Ariza Zárate.
Nueva entrada en mi blog
El día de ayer publiqué en mi otro blog, el «Blog de Alejandro Ariza«, donde publico mis artículos, un tema que, sin duda, te revelará un nuevo entendimiento del «simbolismo» que tiene el Domingo de Ramos. Algo que va mucho más allá de la religión. Y procuré esclarecer un mensaje cifrado en la Biblia. Espero lo disfrutes como lector VIP. Aquí lo tienes: «El ciclo del aplauso y rechazo». Entenderás por qué vives el tipo de relaciones de amor-odio con tu hijo, tu hija, tu pareja, amigos, empresa, etc. Te será muy esclarecedor.
Todos los libros de Alejandro Ariza como AUDIOLIBROS en Audible
Hace unos días ví a un paciente que, al escuchar su dinámica de pareja, supe que muy posiblemente sufriría mucho en un futuro cercano.
Es sincero y confiesa ya no sentir nada en su corazón ni cuando su pareja le llama «amor». Incluso, ya hasta le empieza a molestar porque no tiene deseo ni de ser recíproco.
Entender es una gran fuente de cambio. Y muchas veces, una sola frase puede encerrar un enorme entendimiento. Ciertas palabras son luz. Intensa.
Precisamente eso me acaba de suceder.
Acabo de terminar de leer el «Preludio» de un extraordinario libro, parte de mi entrenamiento como psicoterapeuta. Y, por lo mismo, me llamó poderosamente la atención que el autor no es ningún médico o facultativo de la salud mental. Es un ser humano que se ha atrevido a vivir y a confesar gran parte de sus sombras para integrarlas sanamente a su vida. Un célebre músico también.
El hecho es que en el interesantísimo desarrollo de la apertura de su afamado libro, dentro de una cadencia ideal para citarla, expresó una frase que, en cuanto la leí, retumbó en mi ser como explicación para muchas de mis experiencias vividas. Sí, lo que suele pasar en un momento de lectura realizada con verdadera y profunda concentración.
Una frase de tan solo 11 palabras que, de un solo golpe, me explicaron muchas experiencias que viví con personas de mi pasado, personas que me atacaron con su odio manifiesto. Afortunadamente, personas de mi pasado. Muy pasado. Quizá puedan intentar destilar su odio en el presente, pero ya no me entero. Decidí inteligente y amorosamente, eliminarlas de mi radar existencial. Me generé paz y armonía. Fueron personas cuyo comportamiento en más de una ocasión me hizo pensar: «¿Por qué será así conmigo si no merezco este maltrato? ¿Por qué es así siempre?
Una frase.
La respuesta contundente, en un instante, a esas preguntas que tuve por años.
La frase:
«No proyectes en mí el odio que sientes por ti mismo».
J. Rhodes.
No hay más que decir en el ArizaTip de esta ocasión.
Hace un momento, me encontraba leyendo la Biblia y recibí un mensaje muy esperanzador, uno de esos mensajes que muchas veces uno necesita recibir. Al mismo tiempo sentí en mi interior la orden: «Publícalo».
Y aquí estoy, obedeciendo.
Si junto dos versículos que llegaron a mí hoy, se siente una gran seguridad y fuerza.
Primero, una contundente afirmación:
«Pues la palabra de Dios nunca dejará de cumplirse».
—Lucas 1:37 NTV
Luego, una poderosa promesa, la palabra de Dios:
«El Señor le respondió: —Yo mismo iré contigo, Moisés, y te daré descanso, todo te saldrá bien».
—Éxodo 33:14 NTV
¡Qué sólida afirmación previa a la siguiente promesa que nos llena de seguridad y nos fortalece!
Y mira nada más quién nos lo promete.
Sí, hay momentos en donde nos hace un gran bien que nuestro padre nos afirme categóricamente: «Todo te saldrá bien».
Cuán protegidos, cuán seguros nos sentimos cuando Dios mismo nos dice: «Yo mismo iré contigo».
No, pues, así vamos con todo a donde sea.
Cuando pases por un momento desafiante, memoriza estos versículos.
Guarda este ArizaTip para que lo leas, ya sabes, en esos momentos en que más se necesita.
Hace un momento me encontraba estudiando cuando se me apareció una reveladora frase de uno de los psiquiatras y psicoterapeutas de los que ha aprendido mucho y que creó la teoría del análisis transaccional.
La frase:
«Las personas nacen príncipes y princesas hasta que sus padres los convierten en ranas».
Eric Berne.
Pensé un rato al respecto. La frase es fuerte y esa metáfora yo lo he atestiguado en años de dar consulta.
Luego de reflexionar un rato, como gran noticia esperanzadora para algunas «ranas», yo afirmo:
¡Existe un elixir que puede revertir esa transformación y permitir que vuelva a surgir el príncipe o la princesa!