La roca

Hace unos días ví a un paciente que, al escuchar su dinámica de pareja, supe que muy posiblemente sufriría mucho en un futuro cercano.

Es sincero y confiesa ya no sentir nada en su corazón ni cuando su pareja le llama «amor». Incluso, ya hasta le empieza a molestar porque no tiene deseo ni de ser recíproco.

Todavía no se da cuenta del origen de ese estado.

La ventaja es que me eligió como su terapeuta y pronto lo descubrirá y se abrirá una factible mejora.

Pero mientras, me hizo recordar una gran frase de Rumi:

«Quien se aferra a su ego es como roca dura en la que es imposible sembrar».

Enorme esclarecimiento encerrado en una frase

Entender es una gran fuente de cambio. Y muchas veces, una sola frase puede encerrar un enorme entendimiento. Ciertas palabras son luz. Intensa.

Precisamente eso me acaba de suceder.

Acabo de terminar de leer el «Preludio» de un extraordinario libro, parte de mi entrenamiento como psicoterapeuta. Y, por lo mismo, me llamó poderosamente la atención que el autor no es ningún médico o facultativo de la salud mental. Es un ser humano que se ha atrevido a vivir y a confesar gran parte de sus sombras para integrarlas sanamente a su vida. Un célebre músico también.

El hecho es que en el interesantísimo desarrollo de la apertura de su afamado libro, dentro de una cadencia ideal para citarla, expresó una frase que, en cuanto la leí, retumbó en mi ser como explicación para muchas de mis experiencias vividas. Sí, lo que suele pasar en un momento de lectura realizada con verdadera y profunda concentración.

Una frase de tan solo 11 palabras que, de un solo golpe, me explicaron muchas experiencias que viví con personas de mi pasado, personas que me atacaron con su odio manifiesto. Afortunadamente, personas de mi pasado. Muy pasado. Quizá puedan intentar destilar su odio en el presente, pero ya no me entero. Decidí inteligente y amorosamente, eliminarlas de mi radar existencial. Me generé paz y armonía. Fueron personas cuyo comportamiento en más de una ocasión me hizo pensar: «¿Por qué será así conmigo si no merezco este maltrato? ¿Por qué es así siempre?

Una frase.

La respuesta contundente, en un instante, a esas preguntas que tuve por años.

La frase:

«No proyectes en mí el odio que sientes por ti mismo».

J. Rhodes.

No hay más que decir en el ArizaTip de esta ocasión.

Alejandro Ariza Zárate

Todo te saldrá bien

Hace un momento, me encontraba leyendo la Biblia y recibí un mensaje muy esperanzador, uno de esos mensajes que muchas veces uno necesita recibir. Al mismo tiempo sentí en mi interior la orden: «Publícalo».

Y aquí estoy, obedeciendo.

Si junto dos versículos que llegaron a mí hoy, se siente una gran seguridad y fuerza.

Primero, una contundente afirmación:

«Pues la palabra de Dios nunca dejará de cumplirse». 

—Lucas 1:37 NTV

Luego, una poderosa promesa, la palabra de Dios:

«El Señor le respondió: —Yo mismo iré contigo, Moisés, y te daré descanso, todo te saldrá bien».

—Éxodo 33:14 NTV

¡Qué sólida afirmación previa a la siguiente promesa que nos llena de seguridad y nos fortalece!

Y mira nada más quién nos lo promete.

Sí, hay momentos en donde nos hace un gran bien que nuestro padre nos afirme categóricamente: «Todo te saldrá bien».

Cuán protegidos, cuán seguros nos sentimos cuando Dios mismo nos dice: «Yo mismo iré contigo».

No, pues, así vamos con todo a donde sea.

Cuando pases por un momento desafiante, memoriza estos versículos.

Guarda este ArizaTip para que lo leas, ya sabes, en esos momentos en que más se necesita.

Todo va a estar bien.

Alejandro Ariza Zárate

Algunos padres transforman

Hace un momento me encontraba estudiando cuando se me apareció una reveladora frase de uno de los psiquiatras y psicoterapeutas de los que ha aprendido mucho y que creó la teoría del análisis transaccional.

La frase:

«Las personas nacen príncipes y princesas hasta que sus padres los convierten en ranas». 

Eric Berne.

Pensé un rato al respecto. La frase es fuerte y esa metáfora yo lo he atestiguado en años de dar consulta.

Luego de reflexionar un rato, como gran noticia esperanzadora para algunas «ranas», yo afirmo:

¡Existe un elixir que puede revertir esa transformación y permitir que vuelva a surgir el príncipe o la princesa!

Se llama psicoterapia.

Sí, la psicoterapia transforma.

Si leer la frase de arriba te resonó, si hay algo en tu interior que reclama ser y mostrarse al mundo para vivir mejor. Aquí hay una opción de ayuda.

Alejandro Ariza Zárate

El sentido del desierto

Hace algunos días escuché algo que me estremeció:

«Dios suele llevar a alguien al desierto para hablarle ahí». 

De todo lo que he estudiado, “el desierto” es metáfora de una etapa de gran dificultad, de cruzar por un momento muy difícil en la vida. 

¡Cuán diferente se ve una dificultad así! En qué grandioso sentido se transforma. En el desierto cesan las distracciones y quizá por eso ahí es donde más directamente nos habla Dios. Quizá nuestra gran necesidad de Él en momentos de dificultad sean los que se precisaban para escucharlo.

Si estás pasando por un desierto, pregúntate:

«¿Qué me quiere decir Dios?».

Preguntártelo te prepara, abre tu corazón para recibir el amoroso mandato. Pedirle en oración al Espíritu Santo que te ayude a escuchar, te ayudará también.

Estoy suponiendo que hasta que no escuchemos qué quiere Dios de nosotros, seguiremos en un desierto.

Ten toda la disposición de escuchar el verdadero por qué. Atiende Su Palabra. Y empezará tu salida del desierto.

Hoy siento hasta en mí, mi misión: “Ayudarnos a entender para vivir mejor”.

Hoy he entendido algo liberador en mi vida.

Y con amor te lo comparto. ¡Y cómo no hacerlo luego de lo que me dijo una paciente hace unos días! Te lo comparto brevemente aquí:

Uno de los mayores halagos que he recibido.

Terminaba de dar una de mis consultas, y una paciente me dijo, cuando en algún momento la felicité por suscribirse a mi boletín como lectora VIP:

«Quiero que sepas que, con todo lo que escribes, me has acercado a Dios, me has ayudado mucho».

Tocó mi corazón. 18 palabras que tocaron mi alma al instante.

Y pensé de inmediato: «Misión cumplida…, cumpliéndose, mejor dicho».

Ariza feliz y agradecido con la bendición de poder escribir.

¡Emoción por existir! (¡Emoción por entender!).

Alejandro Ariza Zárate

Solo yo

Dejé de llamar, dejé de escribir, dejé de buscar, y descubrí que el amigo era yo.

Solo yo.

Si no hay reciprocidad, no hay vínculo.


Si deseas leer un poco más acerca de la amistad, hay un capítulo llamado «La fuerza de la amistad», en mi libro Columnas de verdad. Parece que fue ayer cuando escribí ese capítulo y han pasado años. Pero la densidad emocional de ese capítulo es, literalmente, una columna que me sostuvo en mi pasado.

¡Tan cierto!

Ayer, navegando por Internet, se me apareció una frase que en el instante en que la leí, dije: ¡Cierto, más que cierto!

Por eso te la comparto, amén de que pocas veces se publica tan abiertamente una verdad de este tipo y magnitud:

Suscribo.

La sana e infranqueable distancia puede ser una estrategia de paz y armonía en tu vida.

Los «principios» morales o religiosos pueden confundir a quien no tiene claros los límites psicoterapéuticos necesarios de la conducta humana.

Bienvenida, bienvenido.

¡Hola!

Te invito a escuchar un brevísimo audio que te envío aquí:

“El progreso es imposible sin el cambio, y aquellos que no pueden cambiar su mente no pueden cambiar nada.” —George Bernard Shaw.

Creo en la emoción para reinvertarse. Cada paso en esa dirección puede ser una puerta que se abre al crecimiento aderezado de entusiasmo.

¡Muchos saludos!

—Alejandro Ariza Z.

La navaja de Ockham

“La solución más simple es la correcta”.

Vivimos en una sociedad que valora mucho el esfuerzo. De esa manera, parece que se valora más lo complejo, por aquello de que eso suele ser “lo que cuesta más trabajo entender”, eso implica esfuerzo, entonces deberá ser más valioso.

Un silogismo que parece atractivo (para el ego, en su división intelectual).

Pero no es así.

“La solución más simple es la correcta”

Guillermo Ockham.

La “navaja de Ockham”, o ley de parsimonia, es un principio filosófico que establece que, en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta.

Este principio lo considero atinado y ha regido mi vida en los últimos años.

En esa significativa línea de pensamiento, Ockham, célebre filósofo y monje franciscano del siglo XIV, planteó que la pluralidad no debe postularse sin necesidad. En otras palabras: no hay que hacer complejo lo que puede ser sencillo, simple. No hay que considerar más alternativas que las necesarias. Por ello, se usa la metáfora de una navaja cortando las ramas innecesarias de un árbol, las que sobran, para dejar solo la rama más firme. La rama que sería suficiente.

Por eso mi ArizaTip de hoy, para cuando estés pensando en procesos o sistemas para ti.

Lo sencillo es lo correcto.

Breves historias de mi andar

Aprendizajes y reflexiones que nacen de lo vivido en un día cualquiera.

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