¿No se puede hacer?

¿NO SE PUEDE HACER?

Me encontré con un poema de William Bennett. Él dice que los valientes piensan en algo, y se preguntan: «¿Esta es la mejor manera de hacerlo?». Los cobardes, por su parte, siempre dicen: «No se puede hacer».

El poema:

El hombre que carece de todo placer

es aquel que dice: «No se puede hacer».

Se mantiene distante en su orgullo necio

y saluda cualquier aventura con desprecio.

Si tuviera el poder de borrar

toda la historia del humano andar,

no tendríamos radio, ni tampoco coches,

ni calles alumbradas por las noches,

ni telégrafo ni teléfono tendríamos.

El mundo dormiría si hubiera un depender

de los hombres que dicen: «No se puede hacer».

Aquí encuentro un secreto desde la primera frase: «…todo placer…». Si no disfrutas haciendo algo, siempre es recomendable que no lo hagas. Pero —aquí un gran «pero»—, si absoluta y necesariamente debes hacerlo (sea lo que sea), conviértelo en una experiencia tan agradable y profunda como te sea posible. Si somos sinceros, hasta la tarea más «pesada» podemos transformarla en algo agradable, si la reenfocamos, si decidimos darle otro significado, si disfrutamos de la compañía, dado el caso. En fin, hay maneras.

ArizaTip: El placer de la emoción es propulsión.

Cavilación de momento.

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Alejandro Ariza Zárate

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Malabarista

¿Te ha pasado que cuando ves a un gran malabarista, lo admiras?

Solemos admirar al que logra lo que uno no puede.

Y quizá, esta experiencia, desde los ojos de un psicoterapeuta, sea porque vemos el reto de nuestra vida real frente a nosotros. Solo que el malabarista usa pelotas o pinos, elementos en que proyectamos los de nuestra vida: nuestras finanzas personales, nuestra vida de relación, pareja, amigos, compañeros de trabajo, el cuidado de los hijos, nuestra salud, nuestra paz interior, el cultivo de nuestro intelecto, nuestra vida espiritual.

A ver… que no se caiga ninguno. Y dales vuelta en justa medida y velocidad en tu vida de perfecto equilibrio.

Porque, a la luz de la experiencia, si se te cae uno, suelen venirse abajo todos y hay que volver a empezar.

¿Qué sientes con esta interpretación de la admiración a un gran malabarista?

Y, precisamente por eso, con inteligencia, uno va prefiriendo hacer su vida más sencilla, «menos pelotas», para así poder lograr los malabares y que no se caigan (tanto). El éxito de optar por una vida minimalista y vivir cada vez más sencillo, creo que va por ahí.

En época de Jesucristo (no quiero ningunear al Señor… ¡válgame Dios!… pero…), no había que pagar luz, gas, agua, teléfono, celular, colegiaturas, seguro de gastos médicos, etc. Así, decir que el Señor proveerá y no preocuparse, y que veamos cómo los pájaros no se preocupan por lo que comerán y que entonces si Dios trata así a los pájaros, qué no hará por nosotros sus hijos, los hombres. Sí, caray, pero en aquella época, los hombres vivían casi como pájaros. Manejaban pocas bolas. Quizá una sola. Así te la creo mas. Pero Jesucristo debería darse una vuelta hoy en día y echarse otro discurso, pero con las condiciones de la economía actual y de la vida en sociedad de hoy. Yo creo que se venderían las entradas más rápido que Bad Bunny. O, bueno… ¿será?

Quién sabe.

Ya te digo, quizá el secreto que saco de esta momentánea cavilación sea usar menos pelotas, idealmente solo dos. Así, hacer los malabares de la vida serían mucho más manejables.

¿Qué posesiones tenía Jesucristo? Nada. Creo solo la ropa que traía puesta y ya. ¡Y ya! Creo que ni una bola, ni un pinito. Así, solo caminar y caminar, en paz, comiendo poquitito, y sanando gente. ¡Qué estrategia generadora de tanta paz!

La mercadotecnia y la presión social de hoy, te presionarán a tener varias pelotas y pinos. Quizá hasta montado en un monociclo al mismo tiempo y con un hula-hula girando en tu cintura.

Ya sabes a lo que te atienes.

Siembras depresión y frustración mediante la «posesión de varias cosas». Porque, a más cosas, a más pelotas y pinos, más seguramente se te caerán.

Cavilando frente al mar.

¡Emoción por existir!

Alejandro Ariza Zárate

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La navaja de Ockham

“La solución más simple es la correcta”.

Vivimos en una sociedad que valora mucho el esfuerzo. De esa manera, parece que se valora más lo complejo, por aquello de que eso suele ser “lo que cuesta más trabajo entender”, eso implica esfuerzo, entonces deberá ser más valioso.

Un silogismo que parece atractivo (para el ego, en su división intelectual).

Pero no es así.

“La solución más simple es la correcta”

Guillermo Ockham.

La “navaja de Ockham”, o ley de parsimonia, es un principio filosófico que establece que, en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta.

Este principio lo considero atinado y ha regido mi vida en los últimos años.

En esa significativa línea de pensamiento, Ockham, célebre filósofo y monje franciscano del siglo XIV, planteó que la pluralidad no debe postularse sin necesidad. En otras palabras: no hay que hacer complejo lo que puede ser sencillo, simple. No hay que considerar más alternativas que las necesarias. Por ello, se usa la metáfora de una navaja cortando las ramas innecesarias de un árbol, las que sobran, para dejar solo la rama más firme. La rama que sería suficiente.

Por eso mi ArizaTip de hoy, para cuando estés pensando en procesos o sistemas para ti.

Lo sencillo es lo correcto.