Solo yo

Dejé de llamar, dejé de escribir, dejé de buscar, y descubrí que el amigo era yo.

Solo yo.

Si no hay reciprocidad, no hay vínculo.


Si deseas leer un poco más acerca de la amistad, hay un capítulo llamado «La fuerza de la amistad», en mi libro Columnas de verdad. Parece que fue ayer cuando escribí ese capítulo y han pasado años. Pero la densidad emocional de ese capítulo es, literalmente, una columna que me sostuvo en mi pasado.