Fíjate bien

¿Te ha pasado que debes tomarte una pastilla y al voltear a ver al frasco no recuerdas si ya la tomaste hace un momento? O si sales a comer y en la noche alguien te pregunta a dónde fuiste o qué comiste y respondes “no sé”.

“Es como estar en el mar cuando viene una ola grande. Si no nadas, si no decides hacia dónde moverte, la ola simplemente te arrastra. Tú no controlas lo que hace la ola; solo te dejas llevar a donde ella decida dejarte”, afirma Jorge Martínez.

“Cuando dejamos de involucrarnos activamente en nuestras propias vidas —especialmente en un viaje, en un trámite, o en las decisiones del día a día—, nos convertimos en pasajeros pasivos de nuestra propia existencia”. Es decidir ir por el mundo como si fuéramos una hoja que se lleva el viento sin registrar absolutamente nada. Y se trata de ser y estar conscientes del momento presente, de manera deliberada.

No puedes recordar lo que no registraste. Eso lo explico ampliamente en mi curso de supermemorización y técnicas de aprendizaje acelerado. La memoria no es la capacidad de recordar… solamente. La memoria es una tríada: registrar, retener y recordar cuando lo queramos o necesitemos.

Me encanta lo que dice Jorge Martínez: “Estar físicamente en un lugar no es lo mismo que habitarlo. Si viajamos pero no decidimos a dónde ir, si comemos pero no prestamos atención al sabor, si compramos algo sin entender el porqué, no estamos registrando la experiencia. Y lo que no se registra con atención, simplemente no se puede recordar ni disfrutar”. Punto.

La siguiente vez que te preocupes por no recordar algo, antes de pensar en las primeras etapas de un tipo de demencia, antes de empezar a preocuparte por el Alzheimer, ¿qué te parece si te fijas en lo que te fijas? Eso será más sensato. Y más aún en esta época que nos está tocando vivir, esta época de tantísimas distracciones como notificaciones en nuestro celular, hiperconectividad, hipercomunicación y lucha por nuestra atención. Todo eso explicaría más por qué no recuerdas que demencia.

Fíjate cómo, bajo este análisis, en la tercera edad es fácil dejar de recordar. Pero muchas veces no es por alguna demencia, sino porque se llega a una edad en donde es más fácil y cómodo dejarse llevar, como la hoja con el viento. Así, no se habita la experiencia con el registro que la responsabilidad, atención e interés generan. Saber distinguir esto es de enorme valía para la persona mayor y sus familiares.

Cuatro poderosas sugerencias para recordar

  1. Hay que involucrarse en las decisiones para recordar.
  2. Sé y está consciente de manera deliberada. Mentalmente repasa en dónde estás y por qué fuiste ahí.
  3. Lleva un diario. Registra tres eventos del día que hayan sido significativos para ti y escribe por qué. Escribir ayuda mucho. Apple lanzó en sus dispositivos un “Diario” que te ayuda a escribir dependiendo de los lugares que visitaste o fotos que tomaste. Aprovéchalo si es tu caso.
  4. Pregunta más frecuentemente por qué y para qué. Eso te ayudará a ser y estar consciente. Recordarás más.

Espero que estas líneas te infundan cierta paz por saber.

¿Sí recuerdas lo que te acabo de decir, verdad? ¿O me medio leíste al mismo tiempo en que revisabas tu WhatsApp y escuchabas música y atendías lo que alguien te decía? Todo al mismo tiempo. Porque así no se puede recordar fácilmente.

¡Emoción por entender!

—Alejandro Ariza Z.


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Autor: Alejandro Ariza Z.

Conferenciante inspiracional, autor y médico psicoterapeuta.

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