Ayer andaba leyendo y me llegó un artículo que me ha sorprendido como pocos. De verdad, me cimbró. Mucho. Demasiado. Y tan a gusto que estaba. Me aplicó el “quita risa”. Su tesis es sencilla, pero incómoda… y es poderosa para bien.
Sin duda, te recomendaré leerlo con profunda atención. Te puede cambiar la vida. No exagero. Es para ti, quien viene pensando en realizar un cambio y todavía no se atreve. Si esta frase te resuena, te digo, ¡es para ti!
Terminarás entendiendo que no estamos viviendo solo para pasarla bien —condición que, sin duda, es muy atractiva en sí misma por obvia razón—, sino que pasarla mal, muy mal, incluso, es parte de la maravilla de la vida, porque, como afirma el psiquiatra Paco Traver:
«Toda transformación profunda comienza con una herida que nadie había pedido».
Y si buscas mejorar, lo que seguramente implicará una transformación, requerirás hacer que suceda con tu atrevimiento, aprendiendo a habitar la incomodidad.
Tres ideas sobrecogedoras
Mientras leía el artículo, me ha pegado tanto, que tan solo te muestro tres ideas impresionantes, para bien, y que normalmente no suelen encontrarse para leerlas en el día a día:
1. No es que seas maduro, responsable o sensato; es tu decadencia.
A veces, sobretodo mientras uno se va “haciendo grande”, ya le piensa más uno antes de atreverse. Y sí, uno cree que es la ventaja de ya haber vivido varios descalabros y ya no deseas otro más. Así, deseando, mejor te detienes y analizas otra opción “más segura”, menos riesgosa. Ahí, empieza un tipo de decadencia en tu vida y, sí, se siente. Difícil aceptarlo, pero sucede.
2. La comodidad te pudre silenciosamente.
Bueno, quizá no haya más que decir aquí, salvo que leas con detenimiento el tamaño de argumentos que el autor da para afirmarlo.
Cito: «Permanecer en la comodidad genera complacencia y te impide desafiarte a ti mismo, lo que a su vez erosiona tu autoconfianza y tu fe en tus propias capacidades». Cuanto menos te esfuerces, más débil te haces. Y no, no hablo de lo que cualquiera que va al gimnasio sabe (y quizá lo sepa mejor quien no va), sino de todo en la vida. Hasta pensar.
💣
«La comodidad no solo coincide con la falta de confianza. La genera».
3. El miedo no es tu enemigo.
Una “dosis justa” de miedo es la mejor droga para entrenarte a ser mejor. El miedo no debería evitar que actuaras. Sino que, entendiendo el bien oculto, se trata de que, si tenemos miedo, actuemos así, con miedo. Pero actuemos. Al final de la proeza sales más fuerte.
Por eso un líder se forja como el acero, a altas temperaturas.
Sin más, aquí está el artículo que puedes traducir al español en cualquier navegador hoy en día si no hablas inglés:
“Dí que sí a las cosas que te asustan”.
Disfruta tu lectura. Festejos que estemos aquí.
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Con afecto,
—Alejandro.
